Entradas con la etiqueta ‘raku símbolos’

Las formas ovales o circulares tienen un altísimo poder de captación de energía. Este símbolo en particular, cuya definición y propiedad es la de ser el “símbolo universal del amor”, contiene en sí mismo parte de los misterios de la creación.
El trazado circular significa la expansión de la creación, y los dos triángulos son el mandato inicial que el Creador dió a sus colaboradores inmediatos.
El primer triángulo (el de la izquierda) corresponde a la creación de los dioses, quienes crearon luego todo lo que conocemos como nuestra galaxia.
El segundo triángulo corresponde a la creación del hombre, de quien se dice que fue hecho a imagen y semejanza de Dios o de los Dioses.
El primer triángulo ya está totalmente terminado, pero el segundo – si bien está trazado por completo – aún no ha concretado su objetivo que es, precisamente, el de dar por finalizada la etapa evolutiva del ser humano. Obsérvese que al seguir el orden de los números para trazarlo, tanto el primero como el segundo triángulo finalizan en ascenso.
Cuando todo el proceso termine (pueden pasar miles de años), los triángulos insertarán sus vértices en el centro de la espiral. Esto es lo que significa volver a la fuente, al origen, a nuestro Creador.
De allí la frase bíblica…

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza”

lo que no significa que seamos iguales a Dios. Si bien este símbolo está incorporado al código energético del ser humano, la gran cantidad de actitudes negativas (odio, envidia, rencor, celos) hacen opacar su actividad, y de allí que sea absolutamente necesario estimularlo con el trazado del mismo sobre el chakra Corona y sobre aquellos lugares donde han de reunirse muchas personas (paredes y sillas). Su manifestación es inmediata.
La prudencia me lleva a no mencionar en el presente volumen otros usos que tiene este símbolo combinado con los demás y asistido por una forma de respiración especial, pues la curiosidad suele mover al hombre – muchas veces – a efectuar prácticas desconocidas, no con un objetivo legítimo sino por el mero hecho de ver si el símbolo “funciona” o no; y como sí funciona, no se lo debe usar con ligereza.
Hago referencia, específicamente, al uso que puede dársele para revertir la forma de pagar el karma, procedimiento que, una vez ejecutado, no se puede cambiar. Es por eso que, al trabajar con este símbolo, debe existir un absoluto convencimiento de que no se volverán a repetir actos equivocados, con la conciencia de que ellos son negativos o dañinos.
Cuando te enseñe cómo hacerlo, será porque ya sabrás a qué me refiero en este párrafo y, en se caso, yo cumpliré con mi obligación de informarte y enseñarte y tu deberás asumir la responsabilidad.

Orlando Guzmán

 

El Sei He Ki debe ser uno de los símbolos más antiguos conocidos.
Por cierto, su incorporación en la creación del ser humano se destinó al desarrollo de su psiquis como un medio que permitiera regular, incentivando y descontaminando, sus pensamientos.
Obviamente, los pensamientos parásitos y los resentimientos hicieron estragos en ese mecanismo tan sensible que abarca el sistema de Chakras y, al igual que ocurre en una computadora, esos “virus informáticos” pusieron en serio riesgo el programa de evolución del hombre.
Tuvieron que crearse nuevos programas (nuevos símbolos) para que el tan afectado código genético respondiera nuevamente al código energético. De allí que el campo de la investigación y manipulación del genoma humano, con el propósito de lograr la perfecta clonación, no dará el resultado esperado; por lo contrario, el riesgo que se correrá en dicho sentido – si se continúa insistiendo – será el de caer en una verdadera catástrofe.
Te preguntarás por qué soy tan categórico y terminante en esta afirmación. Pues bien: no dudes de que desde el Cosmos nos vigilan tanto como lo hacen otros seres desde otra dimensión inmediatamente superior a la nuestra; y es tanta la contaminación que contiene el genoma humano, que las únicas intenciones que alberga no se corresponden en absolutio con el amor y la bondad.
Sólo prevalece la intención de perdurar y gobernar la materia en todas sus manifestaciones terrenales, con el propósito de generar más poder malsano.
Si las intenciones fueran honestas y sanas – preservar únicamente los genes – ya lo habrían logrado, tal como lo hicieran en su oportunidad los creadores del Arca de Noé.
El código energético gobierna al código genético de allí que, ante la sorpresa de la ciencia, sucedan muchas veces los milagros en materia de salud y enfermedad.
Los pocos pero grandes sanadores que ha tenido la humanidad provenían de ésta, pero habían logrado evolucionar en términos totalmente reales. Eso lo habilitaba, desde dimensiones superiores a ejecutar los típicos actos de sanación que se consideraban milagrosos.
Eran canales de conducción y transmisión de esa energía proveniente del código energético.
Trazar el S.H.K. involucra de por sí la movilización de dos energías con vibraciones diferentes;  pero no siempre da el resultado esperado o al menos “no” un resultado de la magnitud necesaria esperada.
El S.H.K. es, actualmente, un símbolo de accionar suave, lo que lo convierte en un complemento inevitable de otro símbolo si se desea tener resultados más contundentes.
El S.H.K. sirve para contrarrestar la emisión de energía de la tierra, llamada en términos modernos “redes de Hartmann” o, como se la llamaba antiguamente, “bocas de los demonios” o “pilares del diablo”.
También sirve para ser trazado sobre el lecho de una persona enferma: en la cabecera, en la zona del tórax y en la que ocupan los pies. Esto desintegra energías negativas o alteradas provenientes del enfermo.
Si lo trazas sobre tu propio lecho en los tres lugares mencionados y lo repites durante 3 noches, has de notar cambios en tu descanso; pero si bien luego de los tres días se advertirá el beneficio, durante el transcurso de ellos los cambios serán molestos.
Para utilizar el símbolo durante una terapia, inclúyelo al final de los otros dos símbolos. Puedes repetirlo al trazarlo sobre el chakra cordial y el chakra sacral o ventral.

Orlando Guzmán

Dentro de la gama de símbolos que estoy autorizado a mostrarte, éste es, quizás, el más simple, pero también uno de los más poderosos.
Al igual que los demás, tiene usos múltiples y también combinaciones múltiples. El Tiang es definido como “el poder de los cielos”.
Su forma oval está relacionada con el chakra laríngeo (5to. chakra) al que se lo asocia el “soplo o aliento de vida” y “primero fue la palabra o el verbo”; y cada una de las cuatro aristas corresponde a cada uno de los chakras inferiores (tierra, agua, fuego y aire).
Es uno de los más importantes símbolos que compone la técnica terapéutica llamada CHI SHENG HUO (aliento de vida).
Si bien mi Maestro poseía el conocimiento para usarlo en la totalidad de sus capacidades y combinaciones (incluyendo la resurrección), por razones obvias ligadas a mi falta de preparación y evolución muchas de sus combinaciones no me fueron enseñadas.
Las que conozco las iré enseñando en los próximos libros y son las que corresponden con el alineamiento o formación de CHI SHENG HUO en su iniciación, Maestría Superior y Maestros Superiores; asimismo con la desimpregnación de energías negativas inteligentes o no y la cauterización de heridas energéticas en el subconsciente, a las que muchas veces – la mayoría – suele confundirse con posesiones.

Orlando Guzmán

Bookshelf 2.0 developed by revood.com